
Me sumo al repudio.
No es posible que viviendo en un país que tiene gran parte de su territorio en el maldito Polo Sur tenga que casi-extorcionar a la ciudadanía, e-mailiar a la municipalidad de Punta Arenas, psicopatiar en la web las bases militares de Amundsen Scott y Mac Murdo y un millón de cosas más para solamente saber si desde la punta de MI Chilito púedo hacer realidad uno de mis lindos sueños. Las Luces del Sur. Y la respuesta parece ser positiva.
A pesar de todas las trabas que me han puesto las oficinas del Sernatur, la ignorancia popular, la ignorancia individual y mi estúpido internet que se cae a cada rato... por fín puedo casi-afirmar que gracias a un milagro podría ver la Aurora Austral desde tierra firme y sin necesidad de los módicos 400mil dólares que piden las bases gringas del círculo polar antártico.
Este descubrimiento despierta mi ambibalencia. Por un lado se me abarata sólo un poco el instalar mi sillita y reirme sola, pero por otro hacen que mi soñado viaje a Laponia sea injustificado.
En fin, tenemos un hermosísimo espectáculo bajo nuestro chileno cielo. Conozcámoslo, amémoslo, sintámosmos orgullosos de él... pero primero encontrémoslo. La Aurora Austral la lleva. Maldita burocracia.
La invitación está abierta.